Díganme ternura
y yo digo bebés
díganme dulzura
y yo digo Pablo Andrés.
Díganme los que le han visto
que al mirarle no es Dios
que con ropas de niño
está ahora entre nos.
Díganme si ser más duro
con tenerle no se conmueve
y que en sus ojos tono oscuro
claridad pura se llueve.
Díganme si sus manitas
no se agarran con fervor
a la vida y suavecitas
no acarician con ardor.
Díganme si su llantito
no le parte el corazón
hasta el más hombrecito
al creyente y al masón.
Díganme si no les calma
con sus ojos el dolor
y que no renace el alma
de su niño el amor.
Si le has visto pilucho
no has visto la pureza
y que su cuerpito es mucho
más Dios que su cabeza.
Si le has tomado en brazos
no se te ha puesto la carne
piel de gallina en raso
al su potito sonarle.
Y si te da una sonrisa
cuando te sales de su vista
no se parece a tu amada
que a encontrarte asista.
No te parece su pelito
la felpa más fina
y no ves sus cachetitos
como el agua cristalina.
Dime que es llorón
y yo te digo ten cuidado
dime que es mamón
y yo te digo es mi ahijado.
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