Es de noche y por entre las ropas mal olientes
un viento frío a las carnes llega
traspasando las colinas del verano
anunciando un otoño no deseado.
Suena la alarma del padre
convertida en reloj
que a trabajar te llama
el día de hoy.
Te levantas tambaleante
por el sueño interrumpido
en la ansiada noche
de un día agobiador.
Ya estás más tranquilo
y lo que hay que hacer lo harás
al trabajo has llegado
y listo estás para empezar.
Con la herramienta furioso
por el frío de tus manos
recorres el peligro
arreglando lo malo.
Lentamente tu cuerpo
comienza a adquirir
la fuerza necesaria
para poder seguir.
Un descanzo
a comer te han llamado
acudes presuroso
por el almuerzo ansiado.
Te recuperas un poco
y a continuar se ha dicho
ahora más lento
por el calor deshecho
Ya falta poco
un esfuerzo más
son doscientos pesos
que luego ganarás.
Por fin juntar las herramientas
el sol en su puesto indica
que el día ha terminado
se acabó, ve rápido, te espera el paraiso.
tu casa.
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