Con los pies descalzos
viajaba hacia un mundo extraño
con el alma pura
como niño de apenas un año
recorrió todo el mundo
queriendo juntar su rebaño.
Si le mirabas a los ojos
dejaba los tuyos llorando
si le pedías que hablara
su voz le sonaba cantando
canción tan maravillosa
que te dormías escuchando.
Y murió porque quería
salvarte del pecado
que tu solo amor dieras
a Dios y a tus hermanos
el mundo cometió
tan tonto asesinato.
La tierra lloró tres días
San Pedro lloró mil años
la tierra fue azotada
por viento muy extraño
el hombre se convirtió
en un ser muy huraño.
Pero un día despertó
se dio cuenta que había hecho
y a la tierra cayó de rodillas
con el corazón deshecho
y al cielo alzó su vista
dándose golpes en el pecho.
Hoy no está con nosotros
pero en sueños lo miramos
y cuando queremos algo
con la voz a él clamamos
perdón para nosotros
y para el mundo que habitamos.
En este día de gloria
mi voz le ha recordado
veo su cuerpo dolido
y sus manos en la cruz clavado
pero mañana yo sabré
que él ha resucitado.
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